China aumenta
la apuesta por los autos eléctricos
Por
SHENZHEN, China — Hay una poderosa razón para que las
automotrices de todo el mundo tengan prisa por desarrollar vehículos
eléctricos: esa razón es China.
Gracias a una cantidad enorme de fondos gubernamentales y a la
visión de dominar la próxima generación de tecnologías, China se ha convertido
en el mayor impulsor de los autos eléctricos. Eso presiona a las automotrices
—desde Detroit a Yokohama, de Seúl a Stuttgart— a mantener el paso o correr el
riesgo de rezagarse en el mercado automotriz más grande del mundo.
Pekín ya exigió que para 2025 uno de cada cinco vehículos que se
vendan en el país deberá utilizar combustibles alternativos. El mes pasado,
China emitió nuevas regulaciones que obligan a las empresas a vender más
vehículos impulsados con energía alternativa, si quieren seguir comercializando
sus unidades regulares. Hace poco, un oficial señaló que con el tiempo el país
eliminará el motor de combustión interna de los autos nuevos.
“Estamos en una encrucijada dentro del desarrollo de la
industria automotriz en este país, con la escala mundial en mente”, afirmó
Jürgen Stackmann, director de Comercialización de Volkswagen, durante una
visita a Shanghái.
China ya ha alterado otras industrias (la ropa, el acero,
incluso los encajes) gracias a una mezcla poderosa de respaldo gubernamental y
mano de obra barata. Recientemente, ha transformado negocios de energía verde
como el solar y el eólico.
Sin embargo, esto sería a una escala diferente.
En la actualidad, China es el fabricante y vendedor de autos
eléctricos más grande del mundo. Este año, los compradores chinos están
encaminados a obtener casi 300.000 de estos vehículos: tres veces la cantidad
que se espera vender en Estados Unidos y más que la suma del resto de los
países en el mundo.
El peso del mercado chino es considerable. En ese país se
compran más autos de la marca General Motors que
en Estados Unidos. Incluso para Tesla, un fabricante
estadounidense de sedanes eléctricos de lujo que sigue siendo pequeño, China se
ha convertido en el segundo mercado más grande, a pesar de que los impuestos a
los autos importados en el país asiático son diez veces más altos que los estadounidenses.
Los directivos de Tesla han señalado que consideran abrir una fábrica en China.
Hace una semana, GM y Ford desvelaron planes de
agregar, entre las dos empresas, 33 modelos eléctricos a su oferta. Las
automotrices mundiales como GM y Volkswagen también están llevando a China una
gran parte de su investigación, desarrollo y producción de autos eléctricos. A
la vez, China los está presionando para que compartan esa tecnología con sus
socios chinos.
Entre bambalinas, los chinos están reclutando a algunos de los
mejores talentos del mundo en ingeniería eléctrica, incluso en Estados Unidos.
China también alberga varias empresas pequeñas que fabrican las partes
esenciales para el montaje de los autos eléctricos. Todo lo anterior llega
justamente cuando los autos eléctricos por fin están empezando a competir con
los de gasolina o diésel en cuanto a rendimiento y costo.
Es cada vez más común ver autos eléctricos en ciudades como
Pekín, Shanghái y Shenzhen. Algunos de los conductores en esta última solo
conocen los autos eléctricos.
“No planeo comprar un auto de gasolina, porque me enteré que se
prohibirá su venta”, mencionó Xiong Jianghuai, un abogado que vive en Shanghái
y que ha comprado dos vehículos eléctricos Chery, una automotriz china. Xiong
comentó que le fascinaba que el costo operativo fuera menos de una quinta parte
de lo que costaba adquirir gasolina, aunque el precio inicial de compra fuera
un poco más alto.
“Creo que el futuro está en los autos eléctricos”, afirmó Xiong.
Muchas voces fuera de China —entre ellas las de algunos de los
miembros de la administración del presidente Donald Trump— aseguran que China
está utilizando un respaldo injusto de parte del gobierno para crear modelos
nacionales que podrían eclipsar a sus rivales extranjeros.
Los funcionarios chinos llevan mucho tiempo exigiendo que los
autos eléctricos sean prácticos y no solo un bien de lujo.
“El gobierno central ha creado muchas estrategias para el
desarrollo de vehículos que utilicen energías nuevas”, señaló Song Qiuling, un
director adjunto del Ministerio de Finanzas de China. “Por esta razón hemos
visto el progreso y el desarrollo de vehículos impulsados por energías nuevas”.
Es comprensible el uso de autos eléctricos en China pues tiene
ciudades densas y con mucha población, lo cual implica que las distancias en
auto son más cortas, mientras que el sistema de trenes de alta velocidad reduce
la necesidad de conducir trayectos largos.
Han Tao, un inversionista bursátil radicado en Pekín, descubrió
a la mala los límites de los autos eléctricos: en julio se le agotó la carga
durante un trayecto de 2092 kilómetros a Shenzhen y su sedán eléctrico chino BYD
E6 tuvo que ser remolcado.
No obstante, comentó que tanto él como su esposa prefieren el E6
al Chevrolet Cruze impulsado por gasolina que compraron hace cuatro años.
“No tiene ese olor aceitoso ni el ruido del motor”, afirmó Han.
“Acelera mucho más rápido que los autos de gasolina. Se siente como si
estuvieras en un tren de alta velocidad”.
Esta iniciativa gubernamental para fabricar autos eléctricos
demuestra de qué manera sus ambiciones industriales pueden soportar grandes
giros políticos. En 2007, China nombró a un exingeniero de Audi, Wan Gang, como
su ministro de Ciencia y Tecnología y ha mantenido la iniciativa a pesar del
surgimiento de nuevos líderes chinos.
Originario de Tianjin —el centro de la industria china de
baterías—, Wen Jiabao fue un ávido partidario de los autos eléctricos. Wen fue
el segundo funcionario más poderoso de China mientras fungió como primer
ministro de 2002 a 2012. Su sucesor como primer ministro, Li Keqiang, también
ha hecho del apoyo gubernamental hacia las industrias de alta tecnología su
logro característico, y el presidente Xi Jinping ha
avalado totalmente ese esfuerzo.
“El desarrollo de vehículos que utilizan
energías nuevas debe recibir mucho apoyo del presidente Xi, del primer ministro
Li y de otros funcionarios”, señaló Xu Chaoqian, uno de los principales
asistentes de Wan.
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