Cómo funciona GLONASS y por qué el sistema de navegación ruso no tiene el éxito del GPS estadounidense
El Sistema de Posicionamiento Global de Estados Unidos se ha convertido en la herramienta de navegación más popular en todo el mundo.
Con su red de 24 satélites, cubre toda la superficie terrestre y nos permite ubicarnos en el mapa a través del teléfono, reloj y otros dispositivos que usan su tecnología. También se usa, por supuesto, para fines militares.
Todo comenzó en plena Guerra Fría, a mediados de la década de 1960, cuando las limitaciones del sistema de radionavegación "OMEGA" impulsaron la necesidad de crear un método más preciso.
Y la nación norteamericana comenzó a desarrollar, poco a poco, una constelación de satélites destinada a este fin. El primero fue puesto en órbita en 1978.
La entonces Unión Soviética no quiso quedarse atrás -más tarde, la Unión Europea imitaría sus pasos con Galileo (sólo para uso civil... y todavía no está en marcha) y China con BeiDou- y se puso manos a la obra en el desarrollo de su propia tecnología de localización.
Lo llamó GLONASS, Sistema Global de Navegación por Satélite de Rusia, ahora administrado por la Federación Rusa a través de su agencia espacial.
Teniendo en cuenta que el país asiático fue el primero en colocar un satélite artificial en el espacio -el Sputnik, en 1957- nada parecía presagiar que su rival estadounidense le ganaría la carrera.
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